Evocando al “mejor” baptisterio de Lima, un espacio desaparecido de la Basílica de María Auxiliadora

Hace 90 años, en 1936, terminó de decorarse uno de los espacios más importantes y olvidados de la Basílica: su baptisterio. Años después, el cardenal Juan Landázuri Ricketts, Arzobispo de Lima, lo consideró “el mejor de Lima”. Aunque sus principales elementos desaparecieron con el tiempo, algunos vestigios aún sobreviven en sus muros.

Quienes diariamente ingresan a la Basílica de María Auxiliadora de Breña, y se detienen a rezar ante la artística y monumental imagen procesional de la Virgen, desconocen que están en el espacio del templo que más cambios experimentó a lo largo de su historia.

En otros tiempos, en esa misma capilla lateral izquierda, junto a la puerta de ingreso de la nave de la Epístola, generaciones de infantes fueron incorporados a la Iglesia Universal a través del sacramento del bautismo.

Aún es posible descubrir parte de su decoración mural original, alusiva al bautismo de Jesús. Sin embargo, el resto de sus elementos, como la pila bautismal que lo presidía, desaparecieron irremediablemente.

La revisión de la documentación y los registros conservados en el Archivo Histórico Salesiano del Perú nos permite reconstruir la historia y características de este espacio: el recordado baptisterio de la Basílica de María Auxiliadora.

Un proyecto artístico y pastoral

La historia del baptisterio se remonta a los primeros años de ornamentación del templo. Entre 1931 y 1932, el pintor italiano Felipe Agostelli (1906-1972) realizó la decoración de las capillas laterales. Poco después fue instalada la pila bautismal. La noticia fue celebrada por los Salesianos de Breña en agosto de 1932 a través del semanario dominical “El Pan del Alma”:

 Una bella pila bautismal hermosea la capilla recién decorada en la cual se administra la santa agua lustral a los nuevos cristianos.

A diferencia de otros elementos artísticos del santuario, no se conservan registros sobre el fabricante o proveedor de la pila. Todo indica que no se trataba de una pieza de mármol tallado, sino de una estructura construida localmente para simular dicho material. Así lo recordaba el P. Guillermo Colombi (1926-2016), quien años después relató que, durante las reformas efectuadas en 1985, “al intentar mover la pila bautismal, pensando fuera de mármol como aparentaba, se deshizo porque era armada con ladrillos y albañilería”.

A mediados de la década del treinta el baptisterio recibió una nueva intervención artística. El pintor ayacuchano Pastor Enciso incorporó una gran representación del bautismo de Jesús inspirada en el relieve de mármol que preside el baptisterio de la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús de Roma, junto a la Casa Generalicia Salesiana. La renovación fue presentada a los fieles en septiembre de 1936:

Los fieles que frecuentan nuestro Templo habrán visto el domingo pasado las bellas figuras del Bautismo de Jesús por S. Juan, colocadas en el Baptisterio. Es un pintor nacional el autor de esa obra, el Sr. Enciso, quien ha renovado completamente el aspecto de dicha capilla.

La nueva decoración, complementada con una moderna iluminación mediante reflectores, convirtió aquel rincón del templo en uno de los espacios más apreciados por los feligreses.

El mejor baptisterio de Lima

Durante décadas, la capilla bautismal conservó prácticamente intacta su configuración original. En 1956 se realizó una modificación significativa: la colocación de una mampara de vidrio que cerraba el arco de ingreso al baptisterio. La medida respondía a una recomendación formulada por el cardenal Juan Gualberto Guevara durante su visita pastoral de 1953.

El objetivo era sencillo pero práctico: evitar que el llanto de los niños durante la celebración del bautismo interrumpiera las demás ceremonias religiosas que se desarrollaban simultáneamente en los altares laterales. También se instaló una puerta de vidrio en el acceso lateral que comunicaba con la capilla contigua, elemento que aún permanece en el lugar.


La importancia de este espacio quedó reflejada durante la visita pastoral realizada por el cardenal Juan Landázuri Ricketts en mayo de 1968. Según se registró por escrito, el recordado Arzobispo afirmó que “nuestro Baptisterio era el mejor de todo Lima”.

Visita del cardenal Landázuri

Del baptisterio al camarín

Los cambios introducidos por el Concilio Vaticano II (1962-1965) generaron algunas modificaciones en la forma de celebrar el sacramento del bautismo. El uso de espacios separados y reservados fue cediendo paso a celebraciones con un carácter más comunitario y participativo.

En ese contexto, durante la gestión del P. Carlos Pighi como párroco de María Auxiliadora (1985-1989), se decidió convertir el antiguo baptisterio en un camarín destinado a la imagen procesional de María Auxiliadora. La antigua pila fue retirada y, debido a su frágil construcción, terminó destruida durante el desmontaje.

En su lugar se levantó una estructura de mármol diseñada por el P. Jorge Mauchi. El conjunto, concebido como un nicho devocional, estaba enmarcado por columnas de inspiración clasicista y llevaba grabada la frase: “Esta es mi casa, de aquí saldrá mi gloria”. La obra, que conservó la mampara de vidrio colocada en 1956, fue bendecida el 3 de junio de 1990.

Durante casi un cuarto de siglo, el camarín se mantuvo sin mayores cambios, hasta experimentar una nueva modificación durante las labores de restauración de la Basílica.

Rezagos de una memoria olvidada

Con la restauración integral de la Basílica, desarrollada entre 2011 y 2016, tanto la mampara de vidrio instalada en 1956 como el camarín construido en 1990 fueron retirados. Gracias a ello volvió a quedar visible la pintura del bautismo de Jesús realizada por Pastor Enciso, que fue restaurada y hoy puede ser apreciada nuevamente por los fieles detrás de la histórica y artística imagen procesional de la Virgen.

Así, este espacio conserva vestigios de dos proyectos que fueron transformándose al ritmo de la evolución litúrgica y de las necesidades pastorales propias de cada época. Si bien, ni el antiguo baptisterio ni el posterior camarín subsisten tal como fueron concebidos, ambos dejaron huellas que nos permiten reconstruir una parte significativa de la historia de la Basílica.

Actualmente, la presencia de la imagen procesional de María Auxiliadora mantiene vivo el carácter devocional de este lugar, que continúa siendo uno de los espacios más visitados por los fieles que ingresan diariamente a nuestro santuario salesiano de Breña. De este modo, el antiguo baptisterio sigue formando parte de la vida cotidiana de la Basílica, aunque con una dinámica distinta a la que le dio origen.


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