«¿Qué nos apasiona y qué nos motiva a seguir trabajando con los jóvenes?», con esta pregunta inició el Encuentro de Salesianos y Laicos 

Con esta pregunta directa y desafiante: “¿Qué nos apasiona y qué nos motiva a seguir trabajando con los jóvenes?”, comenzó el Encuentro de Salesianos y Laicos de la Inspectoría Salesiana Santa Rosa de Lima, que reúne a cerca de 70 participantes entre directores, salesianos y laicos comprometidos con la misión educativa y pastoral de Don Bosco.

La tarde fue inaugurada por el P. Juan Pablo Alcas Michilot, Inspector Salesiano, quien invitó a los presentes a redescubrir la pasión por los jóvenes y a renovar el compromiso con la misión compartida. El encuentro contó también con el saludo del P. Rafael Bejarano, Consejero General para la Pastoral Juvenil, quien recordó que el carisma salesiano sigue siendo una respuesta vigente para acompañar, educar y evangelizar a las nuevas generaciones.


El Inspector agradeció el esfuerzo de cada una de las comunidades por hacer posible la presencia de sus equipos, destacando que este encuentro constituye un momento importante para la vida de la Inspectoría. Asimismo, recordó que el fortalecimiento de la misión compartida responde a una prioridad de la Congregación Salesiana, impulsada por el entonces Rector Mayor, Cardenal Ángel Fernández Artime, y continuada por el actual Rector Mayor, P. Fabio Attard.

La misión compartida no consiste simplemente en organizar actividades, sino en construir un verdadero proyecto de formación y corresponsabilidad entre salesianos y laicos, al servicio de los jóvenes.

P. Inspector Juan Pablo Alcas

El encuentro se desarrolla también en el marco de la preparación para los 150 años del Sistema Preventivo de Don Bosco, que se celebrarán en 2027, y del próximo Congreso Internacional sobre el Sistema Preventivo, llamado a renovar la identidad educativa de las obras salesianas en todo el mundo.


Finalmente, los participantes fueron invitados a asumir el espíritu del Capítulo General 29, que recuerda que el verdadero rediseño de la Congregación no consiste en reestructurar las obras, sino en revitalizarlas en función de los jóvenes. Porque, como afirma el documento capitular, el auténtico cambio comienza en las personas, en su conversión, en su pasión por la misión y en su capacidad de caminar juntos para ofrecer a los jóvenes una presencia salesiana cada vez más significativa y evangelizadora.


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