Tras las huellas de Santa Rosa: Peregrinando a los lugares donde floreció «la tierra ensantada»

El próximo 15 de agosto, la Familia Salesiana de Lima volverá a vivir uno de los momentos espirituales más significativos del año con la tradicional Peregrinación en honor a Santa Rosa de Lima, patrona de la Inspectoría Salesiana «Santa Rosa de Lima» y de numerosas presencias salesianas del Perú.

La peregrinación reunirá a los diez grupos que integran la Familia Salesiana en la capital, quienes caminarán juntos como signo de comunión, fe y gratitud. El primer destino será el Santuario de Santa Rosa de Lima, donde los peregrinos elevarán sus oraciones y renovarán su compromiso de vivir el Evangelio con el espíritu de Don Bosco.

Posteriormente, la peregrinación continuará hacia la Basílica y Convento de Santo Domingo, donde se veneran las reliquias de la santa limeña, entre ellas su cráneo, uno de los principales testimonios de la profunda devoción que el pueblo peruano profesa a la primera santa de América.

A las 10:00 a. m., se celebrará la Eucaristía en la Basílica de Santo Domingo, ubicada en el jirón Camaná 170, Cercado de Lima. Donde, posteriormente, se realizará un pequeño compartir con los asistentes del evento.

Para la Familia Salesiana, Santa Rosa de Lima representa mucho más que una patrona. Su vida de oración, sacrificio y servicio a los pobres inspira el trabajo cotidiano de quienes, siguiendo el carisma de Don Bosco, dedican su vida a la educación y evangelización de los jóvenes. En ella descubrimos una mujer que hizo de la santidad un camino de entrega, cercanía y amor concreto hacia los más necesitados.

Esta peregrinación tiene como finalidad renovar la vocación salesiana a la luz del testimonio de Santa Rosa. Su ejemplo recuerda que la santidad nace de la fidelidad cotidiana a Dios y del servicio generoso a los demás.

La tradición cuenta que, cuando Isabel Flores de Oliva era aún muy joven, su familia insistía en que aceptara un matrimonio conveniente. Sin embargo, ella había decidido entregar completamente su vida a Cristo. En medio de esa situación acudió a la oración y pidió fortaleza para permanecer fiel a su vocación. Poco después, en una época en la que no era tiempo de flores, apareció una hermosa rosa, interpretada por su familia como un signo de la voluntad de Dios. Desde entonces comprendieron que el camino de Isabel era la consagración total al Señor. Esta tradición sigue recordando que Dios hace florecer la santidad allí donde encuentra un corazón dispuesto.

La peregrinación será también un encuentro con los lugares donde la fe de Rosa nació, maduró y floreció para el mundo. Como señaló el P. Juan Pablo Alcas, Inspector Salesiano del Perú: «Peregrinamos porque nos sentimos una sola familia. Caminamos juntos para agradecer el testimonio de Santa Rosa y pedirle que nos ayude a ser auténticos discípulos misioneros de Cristo al servicio de los jóvenes, especialmente de los más pobres».


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