¿Cómo nació su vocación?
Mi vocación religiosa nació en Piura, en el Oratorio Salesiano.
No fuiste exalumno salesiano. ¿Quién te invitó a ser salesiano?
Mi vocación nace cuando el P. Casimiro Iraola me invitó a vivir una experiencia de grupo, una experiencia comunitaria. A partir de ahí, comencé también un camino de servicio con los muchachos y de servicio social en otros lugares.
En una entrevista sobre la vocación a la vida salesiana, el P. Juan Pablo narró el inicio y la fuerza de su vocación. Podríamos haberle hecho la pregunta: ¿Qué lo motivó a seguir este camino? Y la respuesta, sin dudar, podría haber sido: me motivó el deseo de estar al servicio de los jóvenes y también de la sociedad. Sentí que mi vocación no era solo personal, sino también una respuesta a las necesidades de tantos.
Pero quizá otra pregunta podría haber concluido la entrevista: ¿Qué necesita el Perú de hoy?
La nación, especialmente lugares como Piura, necesita personas comprometidas: ingenieros mecánicos, arquitectos, electricistas, pero también sacerdotes, religiosos y salesianos que acompañen a los jóvenes y los ayuden a salir adelante.
El Perú de hoy necesita jóvenes valientes, que hablen de Jesús, que prediquen a Jesús, que anuncien la Palabra de Jesús.
“A los muchachos les diría que no tengan miedo de enfrentar la vida —repetiría el P. Juan Pablo—. Cada uno tiene un camino y una vocación. Lo importante es descubrir para qué estamos hechos y ponerlo al servicio del bien.

Hay mucha gente que nos necesita, y cuando uno se entrega, encuentra sentido y alegría. No tengan miedo de darse a los demás, porque en eso está la verdadera felicidad”
Su impulso: los jóvenes
La llamada del Señor fue mi primera motivación. Pero también lo fueron los jóvenes. Ellos son quienes me dan alegría, quienes me impulsan, quienes me dan fuerzas para seguir adelante, incluso en medio de las dificultades y los esfuerzos que implica esta vocación.
Te invito, a que reces por las vocaciones. Por la fidelidad de los Sacerdotes y por la valentía de jóvenes que quieran seguir a Jesús.
Y no se olviden, queridos jóvenes, de ese llamado que Jesús hace en el corazón de cada uno. Y al responder, háganlo con la certeza de que sus fuerzas, su juventud y su entrega serán siempre para el bien de los demás.
ORACIÓN DE DON BOSCO POR LAS VOCACIONES

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