Conocí a don Alberto Lorenzelli hace muchos años, cuando compartimos por un breve tiempo en la Casa Madre de la Congregación Salesiana, en Roma. Salesiano de Don Bosco, nacido en Argentina y con una amplia experiencia de Superior en Italia y en Chile, como Superior de la Casa Salesiana dentro del Vaticano. El 22 de mayo de 2019, el Papa Francisco lo nombró obispo titular de Sesta y obispo auxiliar de Santiago de Chile. Recibió la ordenación episcopal el 22 de junio de 2019, en la Basílica de San Pedro, de manos del Papa Francisco.
Hoy, con la sencillez y disponibilidad que lo caracterizan, llega al Perú para acompañar a los Salesianos de Don Bosco en sus ejercicios espirituales. Esta es una breve entrevista sobre su visita y su mensaje.
Monseñor, bienvenido nuevamente a Lima. ¿Qué significa para usted acompañar a la Inspectoría Santa Rosa de Lima en esta tanda de ejercicios espirituales?
Me encuentro aquí, con mucha alegría, nuevamente en Lima, para acompañar a la Inspectoría Santa Rosa de Lima en esta tanda de ejercicios espirituales.
Es un momento particular para hacer un descanso espiritual, renovar nuestros principios y valores, y fortalecer nuestro carisma y nuestra espiritualidad salesiana.
¿Cuál será el tema central de estos ejercicios espirituales?
El tema serán los consejos evangélicos. Queremos ir a la raíz de nuestra consagración religiosa, aquella que hemos hecho en nombre de Don Bosco. Hemos entregado nuestra vida en las manos de nuestro Padre Dios, que nos ha llamado para renovar nuestra vocación y nuestra fidelidad.
¿Qué significado tienen los votos religiosos para la vida salesiana?
A través de nuestros votos religiosos queremos entregarnos siempre más a nuestros jóvenes. Queremos hacerlo con un corazón libre, con un corazón entregado y con un corazón fiel al mismo corazón de Don Bosco.
Los votos nos ayudan a vivir nuestra consagración con mayor profundidad y a poner nuestra vida al servicio de la misión juvenil.
Monseñor, en Chile, ¿cuál es su misión como obispo auxiliar y vicario general?
Siendo obispo auxiliar y vicario general de Santiago de Chile, animo particularmente las parroquias, acompaño a los sacerdotes y me dedico, sobre todo, a la vida pastoral de las comunidades cristianas.
A esto se suma también toda la parte administrativa que exige mi rol de vicario general.
Como brazo derecho del arzobispo, me corresponde acompañarlo en las situaciones más particulares y más necesitadas que se presentan día a día.
Además de su misión pastoral, usted también está vinculado a la comunicación, la difusión y la producción editorial. ¿Podría contarnos sobre ese trabajo?
Desde hace muchos años existe La Revista Católica, una publicación con más de 150 años de historia, fundada en el pasado y que se ha seguido publicando cada cuatro meses.
Hace más de siete años asumí la dirección de esta revista, junto con un equipo, y comenzamos un proceso de renovación.
Ante todo, quiere ser una revista para la formación de los sacerdotes y de los diáconos permanentes.
¿Qué contenidos ofrece actualmente La Revista Católica?
Ofrece formación espiritual y teológica, pero también aborda temas de la sociedad. Busca reflexionar sobre aquello que vivimos en la realidad chilena y sobre los grandes desafíos políticos, económicos y sociales.
Queremos responder a la sociedad desde la fe, iluminando aquellos temas que van surgiendo en este momento.
¿A quiénes llega esta revista?
Es una revista que reciben todos los sacerdotes. También la entregamos a las diócesis de Chile y a muchas diócesis de otros países que nos solicitan este material. De esta manera, buscamos que sea un instrumento de formación, reflexión y servicio para la Iglesia.
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