Mi vocación nació a partir de una palabra del Evangelio según San Mateo: “Hemos recibido gratis y tenemos que dar gratis”. Esa frase me hizo detenerme y preguntarme qué tenía yo que no hubiera recibido gratuitamente. Al hacerme esa pregunta, me descubrí profundamente agradecido con Dios. Así comenzó mi camino, así nació mi vocación salesiana.
El deseo misionero apareció después de mis estudios secundarios.
Sentí en el corazón la inquietud de ir a otras tierras para compartir lo que yo mismo había recibido: la fe. Quería ofrecer a otros ese don que había transformado mi vida.
En ese tiempo no había salesianos en mi ciudad, por lo que inicié mi camino con los sacerdotes diocesanos, quienes me acompañaron en ese primer proceso. Más adelante, al comenzar mi formación salesiana, manifesté ese deseo misionero desde el noviciado. Conversando con el maestro de novicios, fui dando pasos en ese discernimiento, siempre acompañado.
Ese camino me llevó, finalmente, a ser enviado al Perú en el año 2019, donde continúo viviendo mi vocación con alegría y entrega.

A los jóvenes que sienten esta inquietud, les diría que no tengan miedo. No tengan miedo de seguir a Jesús, de recorrer el camino de Don Bosco. Se dice que quien tiene a Dios, lo tiene todo, y es verdad. Nuestra vida encuentra su verdadero sentido cuando la ofrecemos a los demás, cuando la ponemos al servicio del bien y del crecimiento de otros.

Hemos recibido mucho gratuitamente, y también estamos llamados a dar gratuitamente. Dios sigue llamando cada día. Solo hace falta escuchar su voz y animarse a responder.
ORACIÓN DE DON BOSCO POR LAS VOCACIONES

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Por los sacerdotes, religiosos y consagrados Salesianos de Don Bosco, para que irradien la belleza espiritual de quienes viven en Cristo y, con su testimonio fiel y su cercanía, acompañen a otros en el camino del discernimiento vocacional.
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