El patio de la Obra Salesiana del Rímac volvió a llenarse recuerdos y rostros conocidos. Oratorianos, exalumnos, familias, jóvenes y salesianos se reunieron la tarde del domingo 16 de agosto para celebrar los 25 años del Templo San Juan Bosco del Rímac, en un ambiente lleno de fiesta por la misión que continúa creciendo junto a las nuevas generaciones.
Fue un día para agradecer por todo lo vivido en esta casa salesiana, la primera instaurada en el Perú.

La celebración comenzó a las 5:00 p. m. con la Santa Misa de acción de gracias, presidida por el P. Juan Pablo Alcas Michilot, SDB, Inspector, acompañado por la comunidad salesiana del Rímac y sacerdotes invitados. Los cantos fueron entonados por más de 40 niños del nuevo coro infantil que se viene formando en esta presencia salesiana rimence.
Durante la celebración, el P. Inspector recordó el valor de esta presencia dentro de la historia de la Congregación en el Perú y animó a continuar haciendo del Rímac una casa abierta especialmente para los jóvenes.

Este Templo será grande cada vez que nosotros como salesianos conduzcamos a los jóvenes a Dios
P. Juan Pablo Alcas
Desde su origen, la construcción estuvo pensada como un espacio para la celebración de la fe, donde los jóvenes siempre ocupan un lugar central inspirados por el carisma de Don Bosco.
Hoy, esta misión continúa con la comunidad salesiana del Rímac, conformada por el P. Jesús Jurado, como director; el P. Sixto Moriones, como vicario; el P. Vicente Santilli, como confesor; y el P. Ángel Recuenco, como coordinador de Pastoral.
Para el P. Jesús, director de la comunidad, este aniversario permitió mirar con gratitud lo construido durante estos 25 años, pero también renovar el compromiso de seguir acompañando a las nuevas generaciones que llegan al oratorio.
En este día nos recordamos con gratitud la presencia de más de 130 años de presencia en el Rímac, dando nuestra vida en el beneficio de niños, jóvenes, familias que llegan a este santuario.
P. Jesús Jurado, Director comunidad salesiana del Rímac



Luego de la Eucaristía se realizó el develamiento de una placa recordatoria, como memoria de estos primeros 25 años y de tantas personas que hicieron posible la construcción del templo.

Desde las 6:30 p. m., la fiesta continuó en el patio con la animación y el campeonato de oratorianos y exalumnos. De esta manera, el Rímac celebró sus 25 años como le hubiera gustado a Don Bosco: juntos como una gran familia salesiana.


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