Con una popular participación de niños, adolescentes, jóvenes y miembros de la Familia Salesiana, ex oratorianos, y el distrito rimense, concluyó el 30 de mayo la tradicional novena en honor a María Auxiliadora en la primera casa salesiana del Perú, el oratorio “San Juan Bosco”.
Desde 1891, la Obra Salesiana del Rímac ha sido un faro de esperanza para miles de jóvenes. Este año, la celebración de la novena en honor a María Auxiliadora marcó un momento especial de renovación espiritual, participación comunitaria y reencuentro con las tradiciones más queridas del carisma salesiano.


Durante nueve días, el Santuario de María Auxiliadora recibió a centenares de niños, adolescentes y jóvenes pertenecientes al Oratorio San Juan Bosco, al CEPRO Domingo Savio, al Movimiento Juvenil Salesiano y a diversos grupos de la Familia Salesiana. Cada jornada estuvo animada por momentos de oración, celebraciones eucarísticas y encuentros de fraternidad que fortalecieron la fe y el sentido de pertenencia a la gran familia de Don Bosco.

La novena contó con la participación del P. Jesús Jurado, director de la obra; del P. Sixto Moriones, vicario; del P. Vicente Santilli, confesor; y del P. Ángel Recuenco, animador pastoral. Todos ellos acompañaron a los fieles en este camino espiritual que devolvió al santuario el fervor y la masiva participación que caracterizaron históricamente las fiestas de María Auxiliadora.
Uno de los aspectos más significativos de estas celebraciones fue la recuperación de una tradición profundamente salesiana: la visita de la Virgen Peregrina a los hogares. Cada noche, después del rezo del Rosario en la histórica Plaza de Acho y en el Paseo de Aguas, numerosos fieles acompañaban a María Auxiliadora hasta las casas de las familias del sector. Allí, la Madre de Dios fue recibida con emoción, oraciones y muestras de cariño que hicieron renacer la fe en muchos hogares.
“Difundan la devoción a María Auxiliadora y verán lo que son los milagros”, repetía Don Bosco. Ese espíritu se hizo realidad durante estos nueve días, en los que la presencia de la Virgen salió de los muros del santuario para encontrarse con el pueblo, llevando consuelo, esperanza y bendición.


El momento culminante llegó la noche del sábado 30 de mayo con una gran verbena mariana realizada en el patio principal de la obra salesiana. En medio de luces, música, alegría y un ambiente festivo profundamente familiar, fue presentada la renovada imagen de María Auxiliadora, cuidadosamente restaurada para esta celebración.
La jornada inició con la Santa Misa presidida por el P. Jesús Jurado en el Santuario. Al finalizar la Eucaristía, la imagen descendió al patio para recibir el homenaje de los diversos grupos pastorales, asociaciones y fieles que se congregaron para expresar su amor a la Madre de Don Bosco.
La celebración dejó una certeza compartida por todos: María Auxiliadora continúa convocando, uniendo y renovando la vida de la Obra Salesiana del Rímac. Su presencia sigue despertando el espíritu del oratorio, fortaleciendo la misión educativa y evangelizadora y reuniendo a nuevas generaciones de jóvenes bajo el manto protector de la Madre y Maestra de la Familia Salesiana.
Una vez más, el corazón salesiano del Perú volvió a latir con fuerza al ritmo de María Auxiliadora.
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