El corazón del Rímac volvió a latir al paso de María Auxiliadora

La tradicional procesión reunió a cientos de fieles, jóvenes e integrantes de la comunidad salesiana en una jornada de fe, gratitud y devoción mariana.

Con profunda fe, alegría y una masiva participación de la comunidad rimense, la Obra Salesiana del Rímac celebró el pasado 31 de mayo la festividad en honor a María Auxiliadora. La jornada permitió revivir tradiciones, fortalecer la devoción mariana y reunir a generaciones de hijos de Don Bosco en torno a su Madre y Maestra.

La celebración inició a las 4:00 p. m. con la Misa Central presidida por Mons. Salaverry, acompañado por el P. Jesús Jurado, director de la obra, y el P. Ángel Recuenco, coordinador pastoral. Durante la Eucaristía, los fieles elevaron sus oraciones y agradecimientos a María Auxiliadora, confiándole sus familias, proyectos y necesidades.

Durante su homilía, Monseñor reflexionó sobre el Evangelio de las Bodas de Caná, destacando la pregunta: «¿Qué ha faltado? Ha faltado el vino», explicando que esta carencia simboliza la falta de alegría y esperanza en la vida humana. Asimismo, recordó que María está presente tanto al inicio de la vida pública de Jesús, en Caná, como al pie de la Cruz, acompañando la misión de su Hijo en los momentos más significativos. De esta manera, invitó a los presentes a confiar en la intercesión de María y a mantener viva la esperanza incluso en medio de las dificultades.

Alrededor de las 6:00 p. m., la imagen de la Virgen salió en procesión desde el Oratorio San Juan Bosco para recorrer las históricas calles del distrito. Llevada en hombros por exalumnos, oratorianos, animadores y jóvenes que crecieron bajo el carisma salesiano, María Auxiliadora volvió a encontrarse con su pueblo a través de un recorrido tradicional que durante muchos años no había formado parte de estas celebraciones.

La procesión reunió a las Hijas de María Auxiliadora, Salesianos Cooperadores, exalumnos, docentes y estudiantes del CETPRO Domingo Savio, animadores, preanimadores y numerosos devotos. A lo largo del trayecto, los fieles ofrecieron diversos homenajes como muestra de gratitud por los favores recibidos y la protección de la Virgen.

Los niños y oratorianos acompañaron a María Auxiliadora en todo momento con dinámicas, cantos y oraciones, llenando las calles de un ambiente profundamente familiar y festivo.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue el ingreso de la Virgen al oratorio, recibida entre aplausos, cantos y muestras de cariño por sus hijos y devotos. Una vez más, María Auxiliadora demostró que sigue convocando, uniendo y renovando la fe de su pueblo, caminando junto a quienes confían en su auxilio y protección.


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