Huancayo Don Bosco.- «Los talentos de los jóvenes cobran vida en los grupos asociativos salesianos»

En el Colegio Salesiano Don Bosco de Huancayo, el ambiente ya se venía preparando días antes.

La feria informativa abrió el camino: stands creativos, llenos de color e identidad, permitieron que los estudiantes conozcan de cerca cada grupo asociativo, descubriendo espacios pensados no solo para participar, sino para crecer, compartir y construir su proyecto de vida.

Porque en la propuesta salesiana, los grupos asociativos tienen un propósito claro: formar jóvenes en su dimensión humana y cristiana, promoviendo el liderazgo positivo, la fe vivida y el compromiso con el servicio, al estilo de Don Bosco. Pero el momento más esperado aún estaba por llegar.

El día de la apertura, el patio se transformó en escenario de una verdadera fiesta salesiana, donde cada grupo hizo su ingreso con entusiasmo, mostrando su identidad a través de pancartas, lemas y representaciones llenas de creatividad.

Uno a uno fueron presentándose:

Misioneros de Don Bosco, jóvenes con corazón solidario, dispuestos a llevar esperanza y servicio a quienes más lo necesitan.

Comunicadores Salesianos, llamados a transmitir mensajes positivos y evangelizadores a través de la comunicación.

Acólitos Salesianos, comprometidos con el servicio litúrgico y el encuentro cercano con Jesús.

Club de Teatro Bartolomé Garelli, donde el arte se convierte en camino de expresión, formación y valores.

Don Bosco Green, promotores del cuidado de la casa común y la conciencia ecológica.

Club Domingo Savio, jóvenes que buscan vivir la santidad en lo cotidiano con alegría y fe.

Escuela de Líderes, espacio donde se forman líderes con vocación de servicio y compromiso social.

Exploradores Salesianos, que crecen en disciplina, trabajo en equipo y amor por la naturaleza.

Club de Emprendimiento, donde la creatividad y la iniciativa se ponen al servicio del bien común.

No era solo un desfile. Era el reflejo de una casa viva, donde los jóvenes son protagonistas y encuentran un lugar para desarrollar sus talentos, fortalecer su fe y construir amistades verdaderas. Cada paso era también una invitación: atreverse a participar, descubrir sus dones y ponerlos al servicio de los demás.

Así, entre sonrisas, aplausos y nuevos compromisos, se dio inicio a un nuevo año de vida asociativa, reafirmando que el espíritu de Don Bosco sigue vivo en cada joven que decide ser protagonista de su propia historia, construyendo una comunidad más fraterna, alegre y esperanzadora.


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