Tercer día de la Novena Mundial a María Auxiliadora 2026.- María, madre de los hijos errantes

En este tercer día de la novena, la reflexión presenta la fe como una misión viva que impulsa al creyente a salir al encuentro de los demás con esperanza, valentía y confianza en Cristo.

A través del mensaje de la Ascensión, se recuerda que Jesús no abandona a sus discípulos, sino que permanece con ellos y los envía al mundo como testigos de su amor.

Una fe que impulsa a caminar

La reflexión central muestra que la fe no consiste en quedarse inmóvil mirando al cielo, sino en vivir comprometidos con la realidad. Los discípulos comprendieron que la presencia de Cristo continúa acompañando cada paso de la Iglesia y de quienes anuncian esperanza en medio de las dificultades.

Frente al cansancio, el miedo o la incertidumbre, la fe aparece como una fuerza que anima a seguir adelante y a confiar en que Dios continúa actuando en la historia.

Mirar la realidad con el corazón iluminado

La jornada destaca las palabras de San Pablo sobre tener “los ojos del corazón iluminados”. La verdadera fe transforma la manera de mirar la vida y permite descubrir las necesidades de quienes sufren, especialmente de los jóvenes sin rumbo, las familias cansadas y los pobres olvidados.

La misión cristiana nace precisamente de esa mirada capaz de reconocer el dolor del otro y acercarse con amor, escucha y servicio.

Salir al encuentro

También se recuerda que la fe se hace creíble cuando se convierte en presencia concreta. Don Bosco es presentado como ejemplo de una vida entregada a los jóvenes mediante la educación, el acompañamiento y la alegría.

María Auxiliadora inspira una fe cercana, valiente y misionera, que no se encierra en la comodidad ni se paraliza por el miedo.

Una esperanza que no se apaga

La reflexión invita a vivir libres de la nostalgia y sostenidos por la promesa de Jesús: “Yo estoy con ustedes”. Esa certeza permite continuar el camino con alegría, incluso en medio de las pruebas y el cansancio.

La presencia de María fortalece el ardor apostólico y recuerda que siempre es posible volver a empezar con confianza y esperanza.

Testigos alegres de Cristo

La jornada concluye con una oración que pide fortaleza para ser presencia viva de Cristo entre los jóvenes y las familias, viviendo la misión con fidelidad, servicio y alegría.

El tercer día de la novena deja como mensaje principal que la fe auténtica nunca permanece quieta: siempre se convierte en encuentro, cercanía y misión.


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