Desde hace 35 años, el P. Cayetano Camauer, misionero salesiano, llegó al Perú de su querida Bélgica.
«Cuando tomé la decisión de ser misionero había un proyecto en África, sin embargo el P. Luig, me invitó a venir al Perú acompañando al P. Bolla»
Estuvo como misionero un tiempo junto al P. Bolla, pero luego el destino le tenía preparado mayores desafíos.. Tras colaborar en el Oratorio del Rímac junto al P. Cordero, se fue a Cusco, donde estuvo 20 años. «En Lares había una casita con 60 niños y una parroquia rural», expresa.
En la actualidad, se encuentra en Pucallpa, donde viene trabajando con los niños, adolescentes y jóvenes de las periferias de la ciudad. Para el P. Cayetano ser misionero es maravilloso, y cada día se queda más sorprendido y admirado de la capacidad de los jóvenes. «Yo sé que Dios está presente en el corazón de estos muchachos», dice.
Tanto es su anhelo de apoyar a estos jóvenes que, desde el 2018, promueve el proyecto «Escalar», una escuela de violín dirigida a niños y jóvenes de bajos recursos del asentamiento humano “La Florida” en Pucallpa, en el departamento de Ucayali.
Conoce su testimonio en la siguiente entrevista.