El sábado 14 de marzo de 2026 se dio inicio a una nueva etapa en la obra salesiana del Rímac con la apertura del Oratorio San Juan Bosco, que congregó a más de 250 niños, adolescentes y jóvenes de la zona.



La jornada fue organizada por un equipo pastoral liderado por el P. Ángel Recuenco, SDB, junto con 40 jóvenes animadores, quienes con entusiasmo dieron comienzo a esta experiencia educativa y pastoral inspirada en el espíritu de Don Bosco.
Durante la apertura, el P. Jesús Jurado, SDB, director de la obra salesiana del Rímac, recordó el significado del oratorio en la tradición salesiana: “El oratorio es una experiencia muy querida por Don Bosco. Es la casa donde los jóvenes se sienten familia, el patio donde se encuentran como amigos y el lugar donde reconocemos que Jesús está en medio de nosotros”.
El padre Jurado destacó también que al ingresar a la casa salesiana del Rímac se encuentra la capilla, recordando que Cristo es el verdadero centro y dueño de esta obra, desde donde se anima toda la vida del oratorio.



Los jóvenes habían iniciado, durante la semana, el proceso de inscripciones, lo que permitió reunir a este numeroso grupo que, a partir de las 3:30 de la tarde, comenzó la jornada con dinámicas de integración. Posteriormente se presentaron las actividades previstas para el año, que incluirán espacios de formación, catequesis, deporte, acompañamiento y vida comunitaria y muchos talleres de formación.
El P. Ángel Recuenco dio la bienvenida oficial a los participantes, animándolos a vivir el oratorio como un espacio de amistad, crecimiento y encuentro con Dios.
Esta iniciativa cobra un significado especial al desarrollarse en la primera obra salesiana del Perú, fundada en 1891, donde los salesianos comenzaron su misión entre jóvenes pobres y abandonados en peligro. Más de un siglo después, el espíritu de Don Bosco y la vida del primer salesiano y oratoriano, el Venerable Mons. Octavio Ortiz Arrieta, sigue vivo atrayendo a nuevos jóvenes que encuentran en esta casa un lugar para compartir, jugar y crecer.

A partir de este año, la experiencia del oratorio se desarrollará todos los sábados y domingos, ofreciendo a los jóvenes del Rímac un espacio seguro y formativo.
La jornada concluyó con un momento de fraternidad y compartir, en el que todos los participantes disfrutaron de un “chaufa” preparado por las madres de familia de los oratorianos y por algunas señoras pertenecientes a la Familia Salesiana, gesto sencillo que reflejó el espíritu de familia que caracteriza al oratorio de Don Bosco.

Con entusiasmo y esperanza comienza así una nueva aventura salesiana, que busca hacer de esta casa un lugar de encuentro, amistad y sueños compartidos, confiando siempre en la protección de María Auxiliadora, como lo quiso y soñó Don Bosco.
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