En esta cuaresma, enriquecida por el Año Jubilar, el Papa Francisco nos invitar a caminar de la mano de Cristo, nuestra esperanza. La vocación de la Iglesia es parte de un caminar en comunidad, ser sinodales.
El Espíritu Santo nos impulsa a salir de nosotros mismos para ir hacia Dios y hacia los hermanos, dejando de un lado las intenciones egoístas, propias de nuestra frágil humanidad.
El camino de la esperanza tiene como fin un encuentro único y profundo con Jesús. El cielo es la meta.