Después de años de servicio misionero en África, el P. Juan Carlos Valdiviezo, SDB, ha regresado a la Inspectoría Salesiana Santa Rosa de Lima. Su retorno fue compartido con los hermanos salesianos durante la Asamblea realizada en Lima, donde recordó brevemente algunos rostros y lugares que marcaron su misión.
«Durante mi misión conocí al P. Fidelius Adjanohoun, actual Delegado de la Pastoral Juvenil. Lo conocí como prenovicio. En Gambia he hecho mis ocho últimos años», contó ante la Asamblea.
Su camino misionero nació muchos años atrás. Siendo todavía prenovicio, comenzó a sentirse atraído por el testimonio de los misioneros y por la posibilidad de entregar su vida fuera del Perú. Los Congresos Misioneros Latinoamericanos fueron también espacios que ayudaron a madurar aquella inquietud.
Con el tiempo, esa llamada lo llevó hasta África. Una de sus primeras experiencias fue en Guinea Conakry, donde permaneció cuatro años y acompañó el trabajo de un Centro de Formación Profesional. Llegar a una cultura distinta, aprender nuevas formas de relacionarse y encontrarse con situaciones de pobreza fueron parte de un proceso que, según ha contado, también puso a prueba y confirmó su vocación.
Más adelante, su misión continuó en Gambia, donde pasó sus últimos ocho años. Allí, el trabajo con niños y jóvenes volvió a colocar en el centro aquello que había motivado su viaje: anunciar el Evangelio desde la cercanía y vivir el carisma de Don Bosco en medio de realidades muy diferentes a las que conoció en el Perú.

«Un misionero debe ser un hombre de fe, un discípulo del Señor dispuesto a evangelizar con alegría, amor, humildad y perseverancia. Debe hacerse pobre y cercano a los jóvenes, a su cultura y a sus tradiciones», expresó al compartir anteriormente su experiencia.
Ahora, el P. Juan Carlos vuelve a la Inspectoría que lo vio iniciar su camino salesiano. Regresa con una experiencia construida entre comunidades, culturas y jóvenes de África; y con un testimonio misionero vivo para compartir con los corazones generosos de los jóvenes peruanos.
Su presencia en la Asamblea reflejó el servicio pastoral de los hermanos salesianos, que, después de haber estado lejos, vuelve a compartir la vida y la misión con la Inspectoría de la que un día partió.
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