Papa León XIV pide escuelas que sean «casa»: la educación salesiana responde a ese llamado

Frente a la soledad digital, el miedo al fracaso y las dificultades que atraviesan muchos jóvenes, el Papa León XIV pidió a las instituciones educativas católicas convertirse en espacios donde cada estudiante sea conocido, acompañado y esperado. Un llamado que encuentra especial sintonía con el Sistema Preventivo de Don Bosco y la propuesta educativa de las escuelas salesianas.

Este 22 de octubre, durante una audiencia con los participantes en el Congreso Internacional sobre Pastoral Escolar y Universitaria, promovido por el Dicasterio para la Cultura y la Educación, el Papa León XIV habló sobre algunos de los principales desafíos que enfrentan actualmente los jóvenes en escuelas y universidades.

El Pontífice mencionó familias heridas, soledad digital, sentimientos de insuficiencia y temor ante el futuro. Ante esta realidad, pidió que las escuelas y universidades católicas sean una «casa», un espacio donde el joven sepa que alguien lo espera, conoce su nombre, nota su ausencia y se alegra cuando regresa.

Una escuela donde nadie sea anónimo

Este llamado encuentra una conexión directa con el Sistema Preventivo de Don Bosco, basado en la razón, la religión y la amabilidad.

Desde esta propuesta, educar no significa únicamente transmitir conocimientos. También supone acompañar al joven, conocer su realidad, generar confianza y ayudarlo a desarrollar sus capacidades.

Por ello, cuando León XIV pide instituciones donde los estudiantes no sean anónimos, su mensaje conecta con una de las ideas centrales de Don Bosco: el joven necesita sentirse conocido, querido y acompañado para poder crecer.

Enseñar a pensar y confiar

León XIV también advirtió sobre los «falsos maestros y mensajes engañosos» que ofrecen respuestas rápidas a las preguntas de los jóvenes. Frente a ello, pidió enseñar a pensar, discernir y buscar respuestas con mayor profundidad.

Además, cuestionó una educación demasiado centrada en el rendimiento y la comparación, que puede generar miedo al fracaso.

También en este punto el Sistema Preventivo ofrece una respuesta desde la confianza. El educador acompaña, orienta y ayuda al joven a reconocer sus capacidades, aprender de sus errores y volver a comenzar.

Educar también el corazón

El Papa señaló finalmente la necesidad de «educar el corazón», formando en la compasión, la gratitud, el servicio y la sensibilidad frente al sufrimiento de los demás.

Esta propuesta también forma parte de la tradición salesiana y de su objetivo de formar «buenos cristianos y honrados ciudadanos».

En un tiempo marcado por la inmediatez y las pantallas, el mensaje de León XIV vuelve a poner en el centro algo profundamente salesiano: educar requiere presencia, confianza y personas dispuestas a caminar junto a los jóvenes.


¿Qué es el Sistema Preventivo de Don Bosco?

El Sistema Preventivo es la propuesta educativa desarrollada por San Juan Bosco en el siglo XIX, en Turín, Italia, durante su trabajo con jóvenes en situación de pobreza y abandono.

Nació como una respuesta a una forma de educación basada principalmente en el castigo y la disciplina rígida. Don Bosco propuso, en cambio, prevenir antes que castigar, acompañando de cerca a los jóvenes y creando ambientes donde pudieran sentirse acogidos, escuchados y valorados.

Su método se apoya en tres pilares: razón, religión y amabilidad. Para Don Bosco, educar significaba estar presente en la vida cotidiana de los jóvenes, conocerlos, ganarse su confianza y ayudarlos a crecer como personas y como ciudadanos.

Hoy, el Sistema Preventivo continúa siendo la base de la propuesta educativa salesiana en escuelas, parroquias, oratorios y otras obras presentes en distintos países del mundo.


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