«Estamos todos en una misma barca». Con esta imagen, el Padre Inspector Juan Pablo Alcas, SDB, invitó a los cerca de 70 participantes del Encuentro de Salesianos y Laicos a renovar el compromiso con la misión compartida. La reflexión partió de un reconocimiento sincero: aún existen hábitos de trabajo individualista y desafíos que ponen a prueba el camino común. Sin embargo, insistió en que la respuesta no es navegar por separado, sino remar juntos, salesianos y laicos, con una misma visión y un mismo horizonte.
Durante su intervención recordó que la verdadera fuerza de la Inspectoría no está en estructuras o proyectos aislados, sino en la comunión. «Estamos en la barca de la Inspectoría. No estamos flotando cada uno por su cuenta; compartimos una misma misión», afirmó, alentando a fortalecer la formación conjunta y el sentido de corresponsabilidad.



Pero el mensaje no se quedó en los desafíos. El Padre Inspector destacó también los numerosos «vientos a favor» que hoy alimentan la esperanza. El primero de ellos fue la presencia y el compromiso de los participantes, signo de una Iglesia que quiere seguir creciendo junto a los jóvenes.
Mirando la realidad de las obras salesianas, resaltó el protagonismo de los laicos que, con profesionalismo y espíritu de familia, sostienen la misión educativa y evangelizadora. Mencionó el servicio de quienes animan la pastoral, acompañan a los jóvenes, impulsan la comunicación institucional y trabajan diariamente en las casas de acogida y centros educativos.
Cuando veo todo esto, pienso que Don Bosco tiene futuro en el Perú. El carisma salesiano tiene futuro en nuestro país.
P. Juan Pablo Alcas, SDB, Inspector
Durante la mañana el P. Fidelius Adjanonhoun, SDB, animador pastoral de la Inspectoría, presentó el trabajo de la CEP. El diálogo por obras permitió identificar desafíos concretos para seguir fortaleciendo la Comunidad Educativo-Pastoral: consolidar el trabajo en equipo, ofrecer una formación salesiana permanente, realizar reuniones periódicas, favorecer un mayor conocimiento entre los miembros de la CEP y fortalecer la comunión entre salesianos y laicos.


Las distintas comunidades coincidieron en la necesidad de vivir con mayor fidelidad la misión compartida, superar prejuicios y trabajar como un solo cuerpo. También subrayaron la importancia de acompañar más de cerca a los equipos, conocer mejor las diversas realidades de cada obra y transmitir, desde el espíritu salesiano, esperanza a los jóvenes y a quienes participan de la misión.
La mañana concluyó con una convicción compartida: el futuro del carisma salesiano pasa por personas que caminan unidas, ponen a Dios en el centro y hacen de la comunión el primer testimonio educativo. Solo así, la misión de Don Bosco seguirá dando frutos en favor de los jóvenes del Perú.
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