Jóvenes protagonistas del Encuentro Vocacional Salesiano 2026 compartieron un espacio de diálogo con salesianos mayores de la Casa de Salud “Santa Rosa de Lima”, quienes les transmitieron sus testimonios de vida y los animaron a continuar su proceso de discernimiento vocacional.
La mañana del domingo 26 de julio estuvo marcada por uno de los momentos más significativos del Encuentro Vocacional Salesiano 2026. A las 9:30 a. m., los jóvenes llegaron a la Casa de Salud “Santa Rosa de Lima”, en Breña, para compartir un espacio de diálogo con salesianos mayores que, después de varias décadas de vida religiosa y sacerdotal, continúan dando testimonio de fidelidad al Señor y al carisma de Don Bosco.




El encuentro fue moderado por el P. Jesús Jurado, quien condujo la conversación entre los participantes y los padres Jaime Payano, Marino de Pra, Pablo Corante, René Corrales, Matías Lara y Jaime Peidro. Con un ambiente de cercanía y confianza, los jóvenes formularon preguntas sobre el nacimiento de la vocación, los momentos de dificultad, las alegrías del ministerio y los desafíos de permanecer fieles a la llamada de Dios.


Una de las primeras interrogantes estuvo relacionada con el descubrimiento de la vocación. ¿Cómo saber que se trata realmente de un llamado de Dios y no solo de una emoción? El P. Pablo Corante respondió desde su propia experiencia, dejando en claro que la vocación suele madurar poco a poco.
«A mí no se me apareció ningún ángel para decirme que Dios me llamaba. Todo fue poco a poco. Primero conocí a los salesianos en Breña, luego al director y así fui descubriendo el camino. Todos los momentos de mi vida han sido importantes para Dios. Mi vocación es estar con la gente y eso me sigue dando alegría».
P. Pablo Corante, SDB
Las preguntas también permitieron conocer que la vocación no está exenta de pruebas. El P. René Corrales compartió uno de los episodios más difíciles de su ministerio, cuando fue suspendido temporalmente por participar en una manifestación en defensa de la vida. Recordó que, junto a otros jóvenes, llevó un cartel con el mensaje «Vida sí, muerte no» y que, al regresar, recibió la noticia de su suspensión. Sin embargo, aseguró que aquella experiencia fortaleció su convicción de seguir sirviendo al Señor. «Han pasado esos momentos difíciles, pero a pesar de esas cosas sigues adelante», expresó.
El P. Marino de Pra, por su parte, evocó sus primeros años como salesiano y el viaje que lo condujo desde Italia hasta el Perú. Recordó su llegada al Callao y el trabajo pastoral desarrollado en Puerto Nuevo, donde dedicó gran parte de su vida a la educación y evangelización de niños y jóvenes. Su testimonio permitió comprender que la vocación también implica dejar la propia tierra para responder con generosidad a la misión confiada por Dios.

La conversación concluyó con las palabras del P. Matías Lara, quien resumió su experiencia vocacional con una frase que invitó a la reflexión: «Aquel que me siga recibirá el ciento por uno. Yo siento que he recibido mucho más de lo que entregué con mis tres sí al Señor». Su testimonio recordó a los jóvenes que la entrega generosa siempre encuentra su recompensa en la alegría de servir.
La jornada continuó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el Inspector, P. Juan Pablo Alcas, en la primera casa salesiana del Perú, San Juan Bosco del Rímac. En su homilía invitó a los jóvenes a contemplar la figura del rey Salomón, quien pidió a Dios el don de la sabiduría, un corazón capaz de escuchar y discernir su voluntad. A partir del Evangelio de la perla de gran valor, animó a los participantes a preguntarse con sinceridad qué espera Dios de sus vidas y les recordó que cada persona es una perla preciosa para el Señor, llamada a poner sus talentos al servicio de los demás.


Durante la celebración se realizó la entrega de los collares con la inscripción SDB, signo que acompañará a los jóvenes durante este tiempo de discernimiento. Inmediatamente después fueron presentados los animadores del Oratorio Salesiano del Rímac, quienes asumieron el compromiso de acompañar espiritualmente a cada uno de los participantes mediante un padrinazgo espiritual.




En el almuerzo, el P. Juan Pablo Alcas explicó el verdadero significado de este gesto. «Ser padrino no significa hacer regalos. Significa rezar por el joven que el Señor me ha confiado, acompañarlo y ayudarlo a descubrir el camino que Dios tiene preparado para su vida». Asimismo, animó a los nuevos padrinos a asumir esta misión con responsabilidad, cercanía y espíritu de familia, acompañando a los jóvenes durante todo su proceso de discernimiento.
La jornada culminó con una peregrinación al Centro Histórico de Lima. Jóvenes y padrinos espirituales caminaron juntos hasta la Catedral de Lima, donde fueron recibidos por David Franco, historiador de los Salesianos del Perú, quien dirigió un recorrido por el principal templo de la capital. Durante la visita, los participantes conocieron la historia de la Catedral de Lima, algunos de los principales acontecimientos de la evangelización en el Perú y el significado de este templo para la vida de la Iglesia peruana.

La caminata se convirtió también en un espacio de convivencia entre los jóvenes y sus padrinos espirituales, fortaleciendo el acompañamiento iniciado horas antes durante la Eucaristía. Así concluyó el segundo día del Encuentro Vocacional Salesiano 2026, reafirmando que el discernimiento vocacional se vive acompañado por una comunidad que anima, escucha y camina junto a quienes buscan responder al llamado de Dios.
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