Tras varios días de encuentro y diálogo con las distintas presencias salesianas de la ciudad, la Obra Salesiana de Arequipa culminó la Visita Inspectorial del P. Juan Pablo Alcas Michilot SDB, Inspector de los Salesianos en el Perú, con una Eucaristía de acción de gracias que reunió a representantes de los diversos grupos que forman parte de la Familia Salesiana.
La celebración marcó un momento significativo para agradecer el camino compartido durante estos días y renovar el compromiso con la educación y evangelización de los jóvenes. A lo largo de su visita, el Padre Inspector pudo encontrarse con las comunidades, equipos de trabajo y grupos pastorales de la obra, escuchando sus experiencias, valorando los esfuerzos realizados y conociendo de cerca los desafíos que acompañan hoy la misión salesiana en Arequipa.



Uno de los momentos más significativos fue su visita al Oratorio Salesiano Octavio Ortiz, donde niños, jóvenes y animadores lo recibieron con alegría y espíritu de familia. A través de presentaciones artísticas, danzas, números musicales y diversas muestras de afecto, la comunidad oratoriana expresó su gratitud por la cercanía y acompañamiento del Padre Inspector.



Este encuentro permitió resaltar la importancia del oratorio como una casa abierta para todos, especialmente para los niños y jóvenes que buscan espacios de formación, amistad, fe y esperanza.
Durante la Visita Inspectorial, el P. Juan Pablo Alcas animó a la comunidad educativa pastoral a seguir fortaleciendo su identidad salesiana, trabajando unidos y manteniendo siempre a los jóvenes en el centro de cada acción. Asimismo, invitó a responder con creatividad, compromiso y esperanza a los nuevos retos de la realidad actual, fieles al carisma heredado de Don Bosco.
La Familia Salesiana de Arequipa expresó su agradecimiento por la presencia cercana, las palabras de orientación y los momentos de fraternidad compartidos con el Padre Inspector. Su visita deja importantes desafíos para continuar fortaleciendo la misión común y seguir construyendo ambientes donde los jóvenes puedan crecer humana, espiritual y profesionalmente.
La jornada concluyó con un renovado espíritu de unidad y esperanza. Inspirados por el ejemplo de Don Bosco y bajo la protección de María Auxiliadora, los miembros de la Familia Salesiana reafirmaron su compromiso de seguir siendo una presencia significativa entre los jóvenes, especialmente entre aquellos que más necesitan ser acompañados, escuchados y guiados en la construcción de su proyecto de vida.

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