En los patios de nuestro Oratorio en estas fechas de Verano Salesiano se vive y se siente la alegría de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Siguiendo el estilo de Don Bosco, guiados por el amor, la razón y la religión, más de 300 oratorianos participan con gozo y entusiasmo en cada encuentro.

Abrimos inscripciones una semana antes del inicio del verano y también durante los primeros días hasta agotar vacantes. Fue un proceso vivido con la mejor vibra, compromiso y espíritu salesiano.
El Verano Salesiano se desarrolla desde el 12 de enero hasta el 6 de febrero, tiempo en el que nuestra casa se llena de vida, alegría y fraternidad.
A través de talleres como fútbol, vóley, básquet, repostería, baile, shaker, canto y tenis de mesa, los participantes aprenden cosas sencillas para hacer algo extraordinario.
Asimismo, en cada charla, acompañamiento y juego, encontramos una experiencia única: vivir este verano de la mejor manera, con alegría y acompañamiento constante para que los oratorianos estén cada vez más cerca de Dios.



Al finalizar cada día, compartimos siempre las tradicionales buenas tardes con un mensaje que quede en sus corazones, ofreciendo una breve reflexión sobre cómo Dios quiere que seamos.
Contamos con niños y jóvenes desde los 8 a 16 años, muchos de ellos provenientes de nuestro Oratorio Festivo. Todos llegan a nuestra casa desde distintas realidades; sin embargo, animadores, pres y colaboradores tenemos un objetivo en común: que estos chicos permanezcan aquí, sintiéndose protegidos y amados de manera incondicional, motivándolos a seguir con nosotros durante todo el año.


Nuestra frase célebre dice: Nosotros hacemos consistir la santidad, en estar siempre alegres.
Ese es el objetivo de nuestro verano: guiar, acompañar y hacer feliz a cada oratoriano, sembrando espiritualidad salesiana que mantiene viva esta casa del Rímac.
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