En la Obra Salesiana del Rímac, primera Casa Salesiana del Perú, se llevó a cabo la toma de posesión del nuevo director, el P. Jesús Jurado. Durante una solemne celebración eucarística presidida por el P. Juan Pablo Alcas, Inspector, animó a la comunidad a vivir este momento como un signo de continuidad y esperanza en la misión salesiana.

Un mensaje especial para los niños y jóvenes
Durante su homilía, el P. Juan Pablo dirigió un mensaje cercano a los niños y jóvenes, a quienes definió como “el centro del trabajo y el corazón de Don Bosco”. Recordó que, aunque todos están en el corazón de Dios, los jóvenes son los predilectos del carisma salesiano, y animó a los muchachos del oratorio a seguir participando e invitar a más amigos, con el deseo de que la casa se vea cada vez más llena de vida.

En sintonía con el evangelio leído, explicó de manera sencilla que la vida cristiana solo da fruto cuando permanece unida a Cristo.



Invitó a los niños a reflexionar sobre qué significa “dar fruto” en la vida diaria: orar, amar al prójimo, obedecer a los padres, participar en la Eucaristía, vivir los sacramentos y seguir el camino de Dios. Subrayó que estos son los frutos buenos que Don Bosco esperaba de sus hijos.

Acompañar al nuevo director
El Inspector recordó que el cambio de director no es una ruptura, sino una continuidad. Agradeció el servicio del P. Julio Acurio, quien deja la casa para asumir una nueva misión, y presentó al P. Jesús Jurado como el sacerdote que, al estilo de Don Bosco, viene a acompañar, animar y conducir a los jóvenes hacia Jesús. Invitó a toda la comunidad a acompañarlo con la oración en este nuevo servicio.




Palabras del nuevo director
Al finalizar la Eucaristía, el P. Jesús Jurado dirigió un mensaje de gratitud y compromiso. Agradeció a Dios, a Don Bosco y a la Congregación Salesiana por confiarle esta misión, recordando a los grandes directores que han marcado la historia de la Casa Don Bosco del Rímac.
Expresó su deseo de continuar esa herencia salesiana y prometió trabajar con dedicación por la salvación de los niños y jóvenes, con la esperanza de que todos puedan encontrarse algún día en el “paraíso salesiano
La celebración concluyó con la profesión de fe del nuevo director, momento central de la toma de posesión, y con el compromiso de la comunidad de acompañarlo en esta nueva etapa.


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