Una levadura nueva, para una masa nueva.

Comentarios al Aguinaldo del Rector Mayor

Una levadura nueva, para una masa nueva
Reinventar, reconstruir, hacer nuevo el Sistema Preventivo Salesiano

“El reino de Dios
es semejante a la levadura que una mujer tomó
y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó».
(Lc 13,20-21).

¿Para qué sirve la levadura si pierde su poder?

La levadura viva y fresca, conserva su eficacia leudante durante un tiempo; pero una vez abierta, se acelera la pérdida de su poder transformador.

Para la metáfora del Aguinaldo de este año, vale también esta condición de la naturaleza. La dimensión laical del carisma salesiano que fermenta el mundo juvenil con el “poder leudante” del carisma salesiano, corre el riesgo de marchitarse con el tiempo, si no la cuidamos.

El rasgo que identifica la acción de la levadura, es precisamente “estar en medio”, estar metida en la misma realidad, ser presencia viva desde “dentro”, pero…, estando con “poder”, con “sentido”, con “intencionalidad” de cambio y transformación en la masa de la familia humana de hoy, para hacerla justamente más humana y con alma de Evangelio.

Y no es sólo un problema nuestro

Este tema fue ya una gran preocupación para el mismo don Bosco en los últimos años de su vida. La alarmante pregunta que le formulan los exalumnos en los sueños de la famosa Carta de Roma de 1884 es: ¿Dónde están los salesianos? ¿Cómo es que no se encuentran presentes, o lo están en forma apática y desinteresada, en el “patio” de los jóvenes? ¿Qué otros intereses o preocupaciones los distraen de su misión?

El carisma salesiano, que es don vivo del Espíritu Santo, es también como la levadura dentro de nuestro propio corazón. Incluso puede envejecer, o deteriorarse, o perder su capacidad transformadora si no procuramos ser fieles al don recibido y desplegarlo lo más que podamos, desde nuestra conciencia activa, nuestra docilidad y nuestro compromiso en actualizarlo.

Hacer nuevo el Sistema Preventivo

El Padre Pedro Braido, en su famoso libro Prevenir, no reprimir. El sistema educativo de Don Bosco, dedica el último capítulo a este tema: la necesidad de restaurar, reinventar, reconstruir, “hacer nuevo”, el sistema educativo de don Bosco.

El “sistema preventivo” está destinado hoy a medirse con un “mundo joven”, que solo desde el punto de vista cuantitativo presenta problemas que no admiten comparación con los del ochocientos.

Para que las grandes ideas inmanentes y las originales estrategias metodológicas de don Bosco, se conviertan en principios de una real “innovación educativa” para los nuevos jóvenes, en tiempos profundamente cambiados, es necesario que sean profundizados, estudiados, integrados, puestos al día, de manera refleja y operativa.

Desde esta perspectiva, es evidente la exigencia de una específica profundización teórica y técnica de la fórmula, ciertamente sugerente: “buen cristiano y honrado ciudadano”.

Un Aguinaldo que nos compromete seriamente

No se trata pues, solo de buena voluntad, de entusiastas deseos personales o corporativos, o de piadosas motivaciones afectivas. Necesitamos crecer en comprensión de la realidad, en formación permanente de los dinamismos del carisma, en estudio y comunitario empeño de actualización, en verdadera conversión del corazón.

Nacido y crecido a lo largo de los siglos en clima religioso, bíblico y cristiano, el “sistema preventivo” necesita una fuerte refundamentación antropológica y teológica que recomponga y refuerce el frágil fundamento práctico-moralista del Ochocientos. La visión teológica supone una reflexión previa de carácter racional sobre el “ser hombre”, sobre el “ser hombre y mujer joven” hoy.

La reciente y gozosa celebración de la Pascua de Jesús, que con su vida nueva llenó de radiante alegría a nuestras comunidades, rejuvenezca y fortifique también el poder transformador de “nuestra levadura”. Es tiempo de renovación, es espacio para la creatividad, hay un horizonte abierto a la multiplicidad de experiencias que prueben y certifiquen la validez del carisma salesiano laical, para los tiempos de hoy.

Luis Timossi
CSFPA (Centro Salesiano de Formación Permanente América)

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