jueves, 19 febrero 2026
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«Hoy no basta con llegar físicamente a un territorio, es necesario saber cómo anunciar el Evangelio» P. Reginaldo Cordeiro

En el marco de las celebraciones por los 25 años de presencia misionera salesiana en San Lorenzo, la comunidad recibió la visita del P. Reginaldo Cordeiro, enviado por el Rector Mayor, P. Fabio Attard, XI Sucesor de Don Bosco, para representar al Sector para las Misiones. Él ofreció una reflexión sobre los desafíos actuales de la evangelización salesiana en el mundo.

Entrevista al P. Reginaldo Cordeiro

En esta conversación, el misionero nacido en Manaos, Brasil, destaca la alegría del pueblo, la fuerza del carisma de Don Bosco en la Amazonía y los retos que enfrenta hoy la congregación en un mundo globalizado y secularizado.

Durante su estadía, participó en la Asamblea Misionera y compartió reflexiones sobre la interculturalidad, los desafíos actuales de la evangelización y el papel de los laicos en la misión salesiana.

Hoy no basta con llegar físicamente a un territorio: es necesario saber cómo anunciar el Evangelio

Actualmente, la congregación está presente en 137 países y continúa abriendo nuevas presencias en distintos continentes. Sin embargo, el desafío ya no es solamente geográfico.

El mundo ha cambiado profundamente. La globalización, la secularización y la cultura digital han transformado los contextos en los que la misión se desarrolla.

«Hoy no basta con llegar físicamente a un territorio, es necesario saber cómo anunciar el Evangelio en sociedades donde la fe ya no ocupa un lugar central, donde prevalece el relativismo y donde los jóvenes viven hiperconectados, pero muchas veces interiormente fragmentados», dice.

Interculturalidad: encuentro que crea algo nuevo

Durante la Asamblea Misionera, reflexionó sobre la interculturalidad como un verdadero encuentro de culturas. “No se trata simplemente de convivir bajo el mismo techo, sino de integrar los valores de la cultura local, los aportes de los misioneros y el carisma salesiano para dar origen a una experiencia nueva”, explica.

En un mundo globalizado y digitalmente conectado, el desafío es evangelizar respetando las identidades culturales y construyendo puentes entre pueblos.

La misión hoy

El reto principal es responder a los cambios rápidos de un mundo secularizado y postmoderno.

“¿Cómo evangelizar hoy, sea en la selva, en el contexto urbano o en las periferias?”, se pregunta. La respuesta pasa por mantener vivo el espíritu misionero, entendido como disponibilidad para servir y para ir donde la Iglesia lo necesite.

Los laicos en la misión de acompañar

El papel de los laicos adquiere una importancia creciente. La misión ya no es solo tarea de religiosos. La complementariedad entre consagrados y laicos permite enriquecer la acción pastoral y ampliar la capacidad de respuesta evangelizadora. Se trata de una corresponsabilidad real, no meramente funcional.

La prioridad: formar misioneros

Un gran desafío es la formación misionera permanente. No basta con enviar misioneros; es necesario acompañarlos antes, durante y después de su envío. Muchos viven años en contextos exigentes, y el desgaste humano y espiritual es real. Por eso, el sector misionero ha puesto como prioridad a las personas: formar, sostener y fortalecer una auténtica mentalidad misionera en toda la congregación.

Proyecto misionero en cada Inspectoría

El P. Reginaldo mencionó sobre la necesidad de que cada Inspectoría cuente con un proyecto misionero definido y operativo. No se trata de un documento formal o meramente administrativo, sino de una verdadera hoja de ruta pastoral, capaz de orientar decisiones, procesos y prioridades.

El desafío consiste en pasar de un discurso misionero genérico a una planificación concreta y evaluable, que incluya:

  • Metas claras y realistas, acordes al contexto.
  • Procesos formativos específicos para animar la mentalidad misionera.
  • Experiencias misioneras estructuradas, que involucren a jóvenes, consagrados y laicos.
  • Seguimiento y evaluación permanente, para asegurar coherencia y crecimiento.

«El espíritu misionero se resume, en una palabra: disponibilidad. Disponibilidad para servir, para ir, para responder a las necesidades de cada contexto», concluyó.


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