Basílica de María Auxiliadora de Lima: Monumento conmemorativo de la independencia del Perú

Al igual que la celebración del Bicentenario del Perú, estamos inmersos en un periodo conmemorativo por los 100 años de la Basílica, que se extiende de 2021 a 2024. En 2021 se celebró un siglo de su inauguración como Homenaje Nacional por el Centenario de la independencia (30 de julio de 1921) y este 2024 se cumplen 100 años del final de su construcción y reinauguración en conmemoración al Centenario de la Batalla de Ayacucho (8 de diciembre de 1924).

Ante la proximidad de las fiestas patrias de este año bicentenario, resulta importante resaltar que muy pocos monumentos religiosos en el Perú amalgaman de forma tan sólida y coherente la devoción y el patriotismo como la Basílica de María Auxiliadora de Lima. Concebida como un voto de gratitud a Dios por el primer siglo de vida independiente, recibió desde el inicio de su construcción en 1916 el título de “Homenaje Nacional por el Centenario de la Independencia”. Tras el beneplácito del Delegado Apostólico, monseñor Ángel Jacinto Scapardini, los obispos de Trujillo, Ayacucho, Cusco, Huaraz, Arequipa y Lima, además del vicario capitular de la diócesis de Puno, se sumaron al proyecto de hacer del templo salesiano el monumento del catolicismo peruano para las fiestas del centenario.

A pesar de estar inconcluso, el 30 de julio de 1921, el Templo de María Auxiliadora fue inaugurado solemnemente con presencia del Presidente de la República, Augusto B. Leguía, acompañado de autoridades civiles y eclesiásticas del país, además de representantes de misiones diplomáticas extranjeras. La misa inaugural fue presidida por Monseñor Carlos Pietropaoli, enviado del Papa Benedicto XV para las fiestas del Centenario.

Entre 1921 y 1924 los trabajos continuaron. Finalmente, el 8 de diciembre de 1924, en medio de las fiestas por el centenario de la Batalla de Ayacucho, se inauguraron las obras concluidas del templo, también en presencia del presidente Leguía y demás personalidades. Se había cumplido con el objetivo de tener el templo listo para las fiestas centenarias.

La monumentalidad de su diseño y el preciosismo de su ornamentación hacen de ella una síntesis de la fe del pueblo peruano hecha arte a lo largo de su segundo siglo de vida independiente. Tal como escribió un salesiano en 1917, cuando este templo recién incorporaba sus primeros ladrillos: “Será un monumento más duradero que el bronce, que dirá a las generaciones venideras que por aquí ha pasado una generación de creyentes y de patriotas”.

  • Es el único templo peruano construido después de la independencia que tiene el título pontificio de Basílica Menor.
  • Su diseño marcó un antes y un después en la historia de la arquitectura religiosa de Lima, señalando un modelo (una gran torre central, en lugar de dos torres escoltando una portada retablo) que fue ampliamente imitado.
  • Es un hito en el paisaje urbano de Lima: su torre de 60 metros fue la estructura más alta de Lima hasta 1956.
  • Es el mayor repositorio de arte eclesiástico del siglo XX en todo el Perú.

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