Con el propósito de fortalecer su crecimiento humano y espiritual en una etapa decisiva de sus vidas, los estudiantes de quinto de secundaria de la I.E. Salesiano Don Bosco participaron en los Ejercicios Espirituales 2026, una jornada de reflexión, oración y encuentro personal con Dios desarrollada bajo el lema «¿Quieres curarte?» (Jn 5, 1-16).
Inspirados en el pasaje evangélico de la curación del paralítico de Betesda, los jóvenes fueron invitados a mirar su propia historia, reconocer sus heridas, descubrir la acción sanadora de Dios y abrirse al proyecto de vida que el Señor tiene para cada uno de ellos. El retiro fue animado por el P. Juan Miguel Verástegui Tello SDB y contó con el acompañamiento del equipo de psicología, pastoral y educadores de la obra salesiana.



La jornada inició con momentos de acogida, dinámicas de integración y una oración centrada en la pregunta de Jesús: «¿Quieres sanarte?». A partir de esta reflexión, los estudiantes profundizaron en temas relacionados con el reconocimiento de sus propias heridas, la importancia del perdón y la necesidad de confiar en la misericordia de Dios.
Uno de los momentos más significativos fue la vivencia del silencio personal, espacio que permitió a cada participante encontrarse consigo mismo, releer su historia y escuchar la voz de Dios en lo más profundo de su corazón. Asimismo, muchos jóvenes participaron del sacramento de la reconciliación, experimentando la alegría del perdón y la renovación interior.
La reflexión continuó con el tema “Sanados para sanar”, invitando a los estudiantes a comprender que toda experiencia de encuentro con Cristo debe traducirse en servicio, compromiso y entrega a los demás. Desde la espiritualidad salesiana, los jóvenes fueron motivados a convertirse en protagonistas de cambio, capaces de llevar esperanza y alegría a sus familias, amigos y comunidades.

También hubo espacios de convivencia, juegos salesianos y fraternidad, recordando que la alegría es una característica esencial de la espiritualidad de Don Bosco. La jornada culminó con la celebración de la Santa Eucaristía, donde los estudiantes pusieron en manos de Dios sus sueños, proyectos y desafíos futuros.
Más que una actividad formativa, estos Ejercicios Espirituales fueron una experiencia de encuentro que permitió a nuestros jóvenes descubrir que Dios sigue llamándolos por su nombre, acompañándolos en sus procesos y animándolos a caminar con esperanza. Como quería Don Bosco, seguimos ayudando a nuestros estudiantes a crecer como buenos cristianos y honrados ciudadanos, convencidos de que el amor de Dios tiene el poder de sanar, transformar y dar sentido a la vida.
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