El retablo ayacuchano.- Un patrimonio de resistencia y color

Entrevista a Danilo Arone, mediador de la Casa Museo de Joaquín López Antay 

En el corazón de Ayacucho, la memoria se guarda en cajas de madera bellamente decoradas. Para entender la profundidad de esta tradición, conversamos con Danilo Arone, historiador egresado de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga y mediador de la Casa Museo de Joaquín López Antay, quien nos guía por la evolución de un arte que es, a la vez, oración y protesta. 

Danilo, ¿qué significa para usted trabajar cada día rodeado del legado del maestro López Antay?  

Trabajar aquí me ha abierto el horizonte sobre la artesanía y la vida de su creador. Recibimos a personas de todo el mundo e interior del país, desde Taiwán hasta Dinamarca, que llegan buscando entender el origen y el porqué del retablo. Es una experiencia que renueva mi compromiso con nuestra cultura. 

El retablo tiene una historia fascinante que ha cambiado de nombre a lo largo de los siglos. ¿Cómo fue ese proceso?  

Así es. Su origen se remonta al siglo XVI, cuando se conocía como Caja de Santero. Luego, entre los siglos XVII y XIX, se le llamó Sanmarkos, vinculado a rituales ganaderos. Fue recién en 1942 cuando la coleccionista Alicia Bustamante le dio el nombre de Retablo Ayacuchano, marcando su transición hacia una expresión artística más amplia. 

¿Quién fue realmente Joaquín López Antay para el arte peruano?  

Fue el creador del Retablo Ayacuchano moderno. Nació en 1897 y dedicó su vida, desde los 15 años, no solo al retablo, sino a los baúles repujados, cruces de camino, cerámica y máscaras. Fue un maestro completo y humilde, y hasta hoy es el único artesano que ha ganado el Premio Nacional de Cultura, el máximo honor del Estado peruano a un artista. 

El museo que hoy custodiáis es una iniciativa familiar, ¿cierto?  

El museo fue creado en el año 2016 por los nietos y la bisnieta de don Joaquín. Ellos tenían muchas piezas de su colección y toda su historia escrita; no querían que su memoria se perdiera y decidieron abrir este espacio para difundir su legado. 

¿Cuál es la obra que más cautiva a los visitantes?  

Tenemos piezas originales de la década de 1950 hechas por las manos del maestro. Una de las más importantes y antiguas es la que representa «La huida de la Sagrada Familia»

Los retablos también cuentan historias difíciles. ¿Recuerda alguna pieza que lo haya conmovido especialmente?  

Sí, un retablo que mostraba el bombardeo de un helicóptero hacia un pueblo en 1988. El arte cuenta los momentos de la vida de su creador (descendiente de Joaquín LópezAntay) y de su comunidad; refleja la memoria de lo que sucedió en esos años de violencia. 

¿Qué sentimientos del pueblo ayacuchano se esconden tras estas figuras de pasta y color?  

Se refleja todo: el dolor de la marginación y el olvido, pero también la esperanza de un futuro mejor para nuestros hijos y nietos. El mensaje principal es de un presente lleno de trabajo, resistencia y solidaridad

Finalmente, ¿qué lección se lleva un joven al visitar este museo?  

Aprende que no importa el estrato social del que vengas; uno debe seguir trabajando sin que le importe el «qué dirán» para dar a conocer su trabajo. Es un museo lleno de color y memoria que enseña cómo la historia juzga a las personas por su perseverancia y su arte. 


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