En el marco de las celebraciones de la Semana Santa, y especialmente durante el Triduo Pascual, los jóvenes del Oratorio y del Movimiento Juvenil Salesiano de la Obra Salesiana San Juan Bosco del Rímac realizaron una impactante representación pública de la Pasión de Jesucristo.
La escenificación tuvo lugar el viernes de la pasión, el 03 de abril, en la Alameda de los descalzos del Rímac y en el tradicional Paseo de Aguas, donde cerca de 20 jóvenes dieron vida al Vía Crucis, llevando a las calles el misterio del sufrimiento y del amor redentor de Cristo.

A través de esta representación, no solo recrearon los momentos más significativos de la Pasión, sino que lograron conectar el mensaje de Jesús con la realidad actual.
Cada escena estuvo marcada por gestos, silencios y palabras que reflejaban situaciones concretas de la vida de los jóvenes de hoy: el dolor, la injusticia, la soledad y la búsqueda de sentido.
“Se sintió una experiencia profundamente nostálgica – manifestó Cielo Flores, Animadores – representar la Pasión me hizo entrar en un ambiente de tristeza, de silencio y de mucha reflexión. Al mismo tiempo, al contemplar a Cristo —sus pies, sus heridas, sus llagas— sentía una libertad interior muy grande, como si Él mismo me hablara. Tratar de mantener el personaje no fue fácil. Hubo momentos en los que la emoción superaba todo. Pero, sin duda, valió la pena. Hoy puedo decir que todo esto es gracias al trabajo que hemos realizado juntos… pero, sobre todo, se lo debo a Él”

Las personas que transitaban por el lugar se detuvieron conmovidas, muchas de ellas en silencio, contemplando una representación que no dejó indiferente a nadie. Más que un acto artístico, fue una verdadera experiencia de fe vivida en medio de la ciudad.
Una de las escenas más impactantes de la representación se vivió en la segunda estación del Vía Crucis, cuando Jesús carga con la cruz. Este momento fue interpretado por el joven Valentino, quien logró transmitir con gran realismo el sufrimiento de Cristo.
Su actuación destacó por la profundidad de cada gesto, cada mirada y cada movimiento. No fue solo una representación artística, sino una experiencia que permitió a los presentes contemplar el dolor de Jesús de manera cercana y conmovedora.
En medio de esta escena, apareció una joven que, con voz entrecortada y llena de dolor, interpeló directamente a Jesús: “¿Dónde estabas? Te busqué desde niña, creí en ti… pero ya no. Mírate… ¿dónde estabas en mis momentos de soledad y tristeza? Ya entendí que el Dios del que hablas no se interesa por mí…”
Otro de los personajes más imponentes de la representación fue el interpretado por Ricardo Yarlequé, coordinador general del movimiento juvenil, quien dio vida a Caifás con gran intensidad y realismo.

Su actuación destacó por la firmeza y autoridad con la que encarnó a este personaje, reflejando con claridad esa actitud de superioridad, dureza e incoherencia que caracterizan a quienes rechazan la verdad. Cada gesto, cada palabra y cada expresión transmitían una presencia fuerte, que interpelaba directamente a quienes observaban la escena.
Al respecto, el propio Ricardo compartió: “Ha sido una experiencia exigente. Representar a Caifás no es fácil, porque es un personaje duro, directo, incluso incoherente en su forma de actuar. Pero al mismo tiempo me sentí muy comprometido con el papel”.
Esta iniciativa manifiesta el compromiso de los jóvenes salesianos por anunciar a Cristo de manera creativa, cercana y encarnada en medio de tantas personas que subía al cerro San Cristobal, haciendo presente el Evangelio en los espacios cotidianos y recordando que la cruz de Jesús sigue caminando hoy en medio de nuestra sociedad.




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