El atardecer caía sobre San Lorenzo y los rayos del sol se ocultaban lentamente tras el horizonte. “Así es el clima de la selva, en un momento vuelve a salir el sol”, comentaba Orfelinda Ramos, integrante del comité organizador. Las personas iban de un lado a otro, ultimando detalles. “En quince minutos empieza la misa”, avisaba Max Taminchi, responsable de la transmisión en vivo de la Eucaristía de apertura por los 25 años de presencia salesiana. El equipo de comunicadores, entusiasta, se preparaba para salir en cámara.



La población iba ingresando a la parroquia; algunos, tímidamente, buscaban asiento, mientras otros avanzaban decididos hasta la primera fila. De pronto, un niño preguntó a su mamá: “¿Quiénes son esos señores?”. Ella, contemplándolo, solo sonrió. Eran los diáconos permanentes que habían llegado desde sus comunidades achuar para la celebración. Con sus vestimentas tradicionales y una imagen del padre Bolla, misionero salesiano que dedicó más de 50 años al pueblo achuar, enriquecían profundamente aquel momento.
El reloj marcaba las 6:00 de la tarde. Los ventiladores de la Parroquia estaban encendidos, así como el corazón de los más de 300 personas que participaban de la Eucaristía.



El momento penitencial se vivió según el rito achuar, previamente explicado por el P. Diego Clavijo, misionero salesiano, y quien presidió la celebración, ayudando a la asamblea a comprender y valorar su profundo significado.
Antes de iniciar la Eucaristía, el P. Juan Pablo Alcas, Inspector, dirigió un saludo a todos los presentes y expresó su agradecimiento a los salesianos que, con su granito de arena y entrega generosa, han contribuido al crecimiento y fortalecimiento de esta obra. «Sin duda, es un momento histórico», expresó.




Durante la homilía, el P. Diego Clavijo expresó su alegría por reencontrarse con los hermanos y dar gracias por los 25 años de misión salesiana en la Amazonía.
Recordó la primera expedición, llena de entusiasmo e incertidumbre, confiando siempre en que la misión nace de Jesús y se vive con sencillez y comunidad.
Destacó el aprendizaje junto al pueblo amazónico, el servicio a los más necesitados y el llamado a ser Iglesia misionera, fiel y valiente.

Por otro lado, el P. Fidelius – Marie Adjanohoun mencionó que la misión abarca más de cuarenta kilómetros y no depende solo de los sacerdotes, sino del trabajo conjunto con diáconos permanentes y animadores, quienes sostienen la labor evangelizadora. Agradeció la presencia de los sacerdotes invitados y del Reginaldo Cordeiro, enviado desde Roma en nombre del Rector Mayor, Fabio Attard.

Al finalizar la Eucaristía, las calles de San Lorenzo se vistieron de alegría juvenil. La imagen de Don Bosco recorrió la ciudad, derramando su bendición entre cantos y aplausos.
Este momento festivo estuvo acompañado por la Banda Sinfónica del Colegio Salesiano San Juan Bosco de Ayacucho, cuyas melodías llenaron el ambiente de entusiasmo y espíritu salesiano.





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