Danna Mori Cenepo llegó desde Tarapoto a San Lorenzo siendo muy pequeña, acompañada de su familia. Proveniente de un hogar católico, su primer acercamiento con los salesianos fue a través de la inscripción para recibir el bautismo y la primera comunión. Lo que inició como un proceso formativo propio de la infancia se fue transformando, con el paso del tiempo, en un camino de encuentro y compromiso dentro de la obra salesiana.

Su paso por la catequesis, su participación en el Movimiento Juvenil Salesiano y su reciente experiencia como conductora del documental por los 25 años de presencia salesiana: «25 años del sueño de Don Bosco en la Amazonia peruana» reflejan el impacto que esta misión ha tenido en su vida y en la de muchos jóvenes.
Crecer en el MJS y servir como catequista
Tras culminar su proceso sacramental, Danna decidió continuar su camino integrándose al grupo parroquial y posteriormente al Movimiento Juvenil Salesiano (MJS), donde hoy asume responsabilidades de coordinación. A través del contacto con voluntarios y otros jóvenes, descubrió el valor de enseñar a los niños y de ayudarlos a mirar la vida con esperanza.
Para ella, la obra salesiana rompió con la idea de una Iglesia limitada solo a la misa, mostrándole un espacio de patio, convivencia, juego y comunidad.
«Era una formación alegre, dinámica, donde aprender de Dios también significaba divertirse. Esa experiencia sembró en mí el deseo de seguir el mismo camino que ellos», expresa con una sonrisa.
Una obra que forma en la alegría
Danna sostiene que el joven formado en el ambiente salesiano se caracteriza por la alegría y la capacidad de transformar las dificultades en oportunidades. «Aquí descubrí el patio, el juego, la convivencia y la alegría compartida», dice.
La presencia salesiana en San Lorenzo se vive como un espacio abierto, donde niños, jóvenes, adultos y pueblos indígenas pueden convivir sin exclusión, acompañándose mutuamente en los momentos difíciles y celebrando juntos la vida.
Conducir el documental de los 25 años salesianos: una experiencia que marca
Ser conductora del documental fue para Danna una experiencia inesperada y significativa. Al inicio sintió nervios e inseguridad, especialmente en algunas grabaciones, pero con el paso del tiempo vivió el proceso con entusiasmo y gratitud. «Al inicio sentí nervios y miedo, sobre todo en algunas grabaciones, como cuando estuvimos en el bote. Nunca había hecho algo así», menciona.
La experiencia le permitió conocer más sobre la historia salesiana, sobre los primeros misioneros y sobre el camino recorrido en estos 25 años.
Para Danna, una jovencita de 16 años, la presencia salesiana en San Lorenzo es un regalo que debe cuidarse y vivirse con responsabilidad y alegría.
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